
Acompañamiento integral de la persona: cuerpo, emoción, energía y mente.
«No hay nada roto que arreglar. Hay una persona completa a la que le falta permiso para escucharse.»Magalí · Círculo de Vida
Tengo 37 años y acompaño a personas en su camino de vuelta a sí mismas: en mi propio espacio, en sesiones presenciales, y también a distancia, con los programas online.
Si miro hacia atrás, siempre hubo en mí una vocación de sostener, de estar al lado de alguien mientras atraviesa algo. Antes de tener un nombre para ello ya lo hacía. Con los años le fui poniendo herramientas, formación y un espacio propio, pero el impulso es el mismo de siempre.
Si tuviera que decir cuál es mi fuerte, lo diría con estas palabras: acompañar y sostener con amor, escucha y respeto. Sin juicio, sin prisa y sin decirte cómo tienes que ser.
Prestar atención a lo que pasa aquí y ahora, darse cuenta, hacerse cargo de lo propio.
Mirar el lugar que ocupamos en nuestra historia y en nuestros vínculos.
Masaje holístico, respiración, diapasones: cuando el cuerpo para, la cabeza también.
Presencia consciente y manos en puntos clave, acompañando el equilibrio y la calma.
No llegué a esto por una formación. Llegué por mi propia historia. A lo largo de mi vida siempre ha habido procesos difíciles que atravesar, circunstancias que no elegí y que me pusieron a prueba una y otra vez. Ha habido temporadas en las que me he sentido cansada de las pruebas, del dolor, de ciclos que parecían no tener fin. Y en medio de todo ese caos, algo dentro de mí insistía en que aquello no era un castigo, sino parte de una transformación.
Con el tiempo he aprendido a mirar cada una de esas experiencias de otra manera. Lo que entonces parecían pérdidas fueron, en realidad, iniciaciones. Lo que parecían fracasos, puertas. Lo que parecía el final, un despertar. Hoy sé que nada de lo vivido fue en vano, y que incluso en mis heridas hay una fuerza inmensa.
Sigo en proceso, sí. No tengo nada resuelto del todo, y he dejado de esconderlo. Honro lo que he vivido, confío en lo que viene y camino con el corazón abierto, también los días en que todavía duele. Esa es, creo, la mejor credencial que puedo ofrecerte: no acompaño desde la teoría, acompaño desde lo que he atravesado.
Mi historia no me define, pero sí me guía. Y me enseñó algo que hoy repito a cada persona que llega: no eres víctima de lo que te pasó. Eres quien decide qué hacer con ello.
El nombre nació de mi propio camino. Cuando entendí que volver a una misma no es una línea recta con un principio y un final, sino un círculo, un proceso continuo de transformación y renovación en el que todo está conectado, supe cómo quería llamar a este espacio.
Círculo de Vida existe para ser un refugio y una compañía en ese camino. Un lugar donde cada persona es única, donde se cuida la armonía y el equilibrio, y donde el trabajo empieza muchas veces por el cuerpo pero no se queda ahí: se abre a lo que sientes, a lo que piensas y a cómo te vinculas.
Creo que todas las personas tenemos dentro las respuestas que buscamos. Mi trabajo no es dártelas, es darte herramientas y un espacio seguro para que las encuentres tú.
Cada herramienta llegó cuando la necesitaba yo primero. Ninguna sustituyó a la anterior: se fueron sumando.
Mi primera formación. Fue la puerta de entrada: aprender a poner las manos con presencia y a acompañar la calma desde el cuerpo.
Empecé a mirarme con ayuda. Todo lo que hoy ofrezco pasó antes por mí: sé lo que es sentarse en la otra silla.
Aprendí a acompañar desde el aquí y ahora, con respeto por el ritmo de cada persona, y empecé a guiar grupos de acompañamiento emocional con adolescentes y con personas adultas de cualquier edad.
Para mirar el lugar que ocupamos en nuestra historia y en nuestros vínculos, y lo que se repite sin que lo veamos.
Creé mis sesiones de masaje holístico uniendo todo lo anterior: cuerpo, respiración, sonido y trabajo energético. Nacieron con una intención muy clara: acompañar a la persona entera y ayudarla a parar de verdad.
Le puse nombre y espacio propio a todo esto. Desde entonces acompaño en sesiones presenciales y, ahora, también con los programas online.
«Transformar no es borrar el pasado. Es convertirlo en la fuerza que impulsa tu presente.»Magalí
Dos programas online para hacer a tu ritmo, desde casa, y una sesión presencial en mi espacio. Elige la que te resuene hoy.
Un recorrido autoguiado de seis semanas para dejar de vivir en piloto automático y volver a ti. Para cualquier persona.
Cuatro sesiones autoguiadas para volver a tu voz, a tu cuerpo y a tus límites. Pensado para mujeres.
Masaje holístico consciente, sonido y calma, en mi espacio de Santa Perpètua de Mogoda. Noventa minutos para que tu cuerpo pare de verdad.
Testimonios reales de personas que han pasado por el Ritual de Reconexión, compartidos con su permiso. Ninguna había hecho nada parecido antes.
«Al igual que la primera vez, la sesión de hoy ha sido increíble. Salgo de allí como si me hubiera quitado una carga de encima. Más liviano, más tranquilo, como nuevo. Recalcar, como siempre, que todo está cuidado al detalle, pero lo que de verdad marca la diferencia es ella, Magalí. Su manera de tratarte hace que te sientas en buenas manos desde el minuto uno. Se nota que lo hace con cariño y mucha sensibilidad. Seguiré volviendo sin ninguna duda: es un regalo para el cuerpo y para la cabeza.»Segunda sesión
«La verdad es que fue una experiencia alucinante. Llegué muy nervioso y desde el primer momento me ayudó a relajarme, a escucharme, de una manera muy amigable. Se nota que le gusta su trabajo y lo realiza con mucho cuidado y mimo. Lo recomendaría un 110 % y sin duda repetiré, ya que la experiencia fue espectacular.»Primera vez
«La naturalidad y la confianza que te transmite. Al finalizar la sesión estaba flipando de cómo había fluido. Me sentí como si hubiera estado en otra dimensión, en un trance que me dejó la mente en blanco. Algo fantástico.»Primera vez
«La palabra exacta sería fascinado. No tenía palabras para describir el bienestar que sentí al finalizar la sesión.»Primera vez
Si tienes dudas sobre cualquiera de las tres propuestas, o no sabes por dónde empezar, cuéntamelo y lo miramos juntos.